Nazareno vestido de lluvia

Puntual como siempre, a las 06:00, la figura de Nuestro Padre Jesús Nazareno asomó a las puertas de la iglesia conventual de San Francisco acompañado por las palmas, vítores y saetas de cientos de baenenses hacinados en torno a su figura y mostrando un año más el incondicionable amor y respeto al patrón de la localidad. El bullicio se transformó minutos después en un riguroso silencio, roto tan sólo por las marchas de su centuria romana. El Nazareno ascendió hasta la plaza de la Constitución, pero una vez allí la temida lluvia obligó a sus hermanos a tener que cubrir esta valiosa talla con un plástico.

Fuente: El Día de Córdoba.


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